Lo sé. Lo sé...Os tengo abandonaditos a todos y que sepáis que lo reconozco pero esta vez ha sido por una buenísima causa. He estado viajando durante las navidades, que por cierto me han parecido cortísimas. He recorrido 4 estados y tantas otras ciudades en las últimas 2 semanas y media. Primera parada y celebración de navidad en Phoenix, Arizona El estado desértico por excelencia. Me ha encantado y ahora soy 1 forofa de los cactuses. El Gran Cañón, ¿habría palabras para describirlo? Las fotos q veréis a continuación lo dicen todo y no dicen nada...Es algo digno de apreciar en vivo y en directo. Las vacaciones a la americana estuvieron cargadas de alegrías, de regalos, de socializar y conocer gente variopinta y de drama en algunas ocasiones. He llegado a la conclusión de que :
- La navidad es una época del año que no me gusta nada, esté en España o no.
- Ninguna familia es perfecta y quien diga lo contrario miente como un bellaco.
Dicho esto, me vi inmersa en dramas novelescos de los q no supe salir con la familia de mi amiga (pero eso merece un email sobre el tema únicamente) y sus inconfundibles miembros.
Lo más espectacular de Arizona fue el Gran Cañón y pasar tiempo con mi amiga Elisabeth.
Segunda parada dentro de Arizona, Seattle (mi amiga gano una beca y la compañía q se la concedió me pagó el billete y la estancia en el hotel). Cada ciudad que he visitado ha tenído su inconfundible sabor pero Seattle es una que me ha dejado uno de los mejores aromas...pensad en gente grunge, mercados al aire libre cerca del embarcadero, el primer starbucks, el cielo poblado de nubes y un abrigo y la bufanda = SEATTLE.
La guinda del pastel, CALIFORNIA... me encontré con mi amiga Annabelle en San Francisco para pasar 3 días inolvidables sorteando la ciudad a pie y en tranvía (un sueño). Me dejó impresionada el flamante sistema de transporte y la gente, el aire euopeo de los cafés y los pequeños restaurantes con mesas al aire libre. Lo malo, “el tiempo” sin lugar a duda. La bahía si viene cargada de niebla trae consigo lluvia y tiempo inestable así que conociéndome, por supuesto, me tocó la china asi que el tiempo fue horrendo. Aún así, quedé fascinada por sus colinas de calles empinadas, las tiendas legado de los 60s con ropa de segunda mano, el golden gate y su majestuosidad, chinatown y su gente, mi amiga Clover q nos enseñó los pueblos más allá de la bahía con sus surferos y aire romántico...
Próxima parada, Los Angeles...Le pese a quien le pese, quedé impresionada por esta ciudad y aunque no lo creais pensé que en realidad la odiaría. Es cierto que sin coche mueres y que todo es caro y glamuroso pero Anna y yo supimos defendernos con ayuda de una vieja conocida de Massachussets que nos acogió en su super casa de Santa Mónica (viven al lado de la playa de Malibu). Vimos a los vigilantes de la playa (los de verdad) , las casetas, vence beach y los musculitos andantes por el mercado.. Nos dio tiempo a perdernos por Hollywood para acabar en una calle oscura y angosta por detrás de Sunset boulevard, donde un pseudo-eminem nos indicó como salir del ghetto...Nochevieja para el recuerdo en el embarcadero de Santa Mónica, en la feria, un paseo interminable hasta Venice Beach, un helado a media noche y fotos de cabina horteras....
Última parada y apoteosis, “La ciudad del pecado” LAS VEGAS...Llegamos un Miércoles y nos fuimos un Jueves. Tiempo suficiente para degustar el pastel más dulce del mundo. Lo que se cuece en Vegas como dicen “se queda en Vegas” pero digamos que nos los pasamos genial, que hicimos el loco, apostamos en los casinos, compramos en las tiendas de moda (todo por supuesto 80% de descuento, sino ni muertas) y pudimos ser testigos del espectáculo de luces y sonido más famoso del mundo...Fui interesante, ahí queda eso.